El Versailles de Marie-Antoinette

La película de Sofia Coppola enfoca el castillo de Versailles, sus jardines y el pequeño Trianón

Château de Versailles, film

Alto lugar histórico y sitio de excepcional belleza, el castillo del Rey Sol y sus jardines a la francesa ya no cuentan los numerosos rodajes acogidos: películas francesas como Les Adieux à la Reine, Molière, Camille Claudel; películas internacionales como The affair of the Necklace o también las Dangerous Liaisons de Stephen Frears y su cortejo de estrellas, entre las cuales John Malkovitch, Glenn Close, Michelle Pfeiffer, Uma Thurman y Keanu Reeves. Hasta el mismo Woody Allen le hace una «infidelidad» a la capital, en su película de Medianoche en París, paseando sus cámaras del estanque de Apolo hasta la Galería de los Espejos.

Pero recientemente, la que ha vuelto a poner a la luz Versailles, es la iconoclasta Marie-Antoinette de Sofia Coppola. De 1770 hasta las jornadas revolucionarias de 1789, la película retraza con una explosión de colores, y con anacronismos asumidos, la vida de la archiduquesa de Autria (Kirsten Dunst), convertida en dauphine y después reina de Francia por su boda con el futuro Louis XVI (Jason Schwartzman). Toda la historia se desarrolla en el castillo de Versailles, y aunque la mayor parte de la película se ha rodado allí, muchos otros sitios han acogido escenas: castillos de la región parisina, hôtels particuliers parisinos e incluso a veces estudios, ya que los Petits Appartements de la Reine y la Chambre de la Reine, eran inadaptados para los rodajes.

Autorizada a rodar en Versailles, lo que no se le da a cualquiera, Sofia Coppola pudo filmar hasta la escena de baile de la boda de Marie-Antoinette y Louis XVI en la Galería de los Espejos, en cuanto estaba cerrada por obras de renovación en la época del rodaje, en el 2005. El privilegio de rodar en Versailles - el lunes y de noche para no perturbar las visitas turísticas -, le habrá costado la bagatela de 15 000 € por día, o sea 300 000 € en total, a la joven cineasta. Su equipo también ha tenido que adaptarse y acomodarse con reglas estrictas, que convertirían cualquier rodaje en la jungla en un juego para niños. Porque si el castillo de Versailles y sus 700 cuartos, 2 000 ventanas, 1 250 chimeneas, 67 escaleras y 700 hectáreas de jardines forman un excepcional conjunto, también se trata de un lugar catalogado monumento histórico. De modo que imposible usar el mobiliario de los cuartos  e incluso en algunos cuartos prohibido abrir las persianas para proteger las telas y tapices de la luz. Antes de todas las sesiones de rodaje, los técnicos también tenían que cubrir los pies de las cámaras con balas de tenis e instalar moqueta para no estropear el parquet.

Ese es el precio para poder admirar el "verdadero" castillo de Versailles: la Capilla real, obra de arte del arte sagrado; el Salón de Hércules con su techo dedicado a los dioses del Olimpo ; la Galería de los Espejos y sus 357 espejos ; el Salón de la Paz consagrado a la música y a los juegos de mesa; el Patio de Mármol cuyo reloj marcaba la vida de los cortesanos; el interior del Pequeño Teatro de la Reina, hasta ahí, filmado para el cine una sola vez, en el 1961; la Escalera de la Reina y las Galerías de Piedra Nord y Midi.
Ciertas vistas se han tomado desde las ventanas y balcones de la Chambre du Roi, del Salon des Porcelaines y de la Galerie des Batailles. También aparecen las fachadas del Pequeño Trianón, "reino de Marie-Antoinette", la Aldea de la Reina y sus casitas con techos de paja donde tanto le gustaba jugar a la campesina, así como los jardines y el Gran Parque.