El Sena en París

Los muelles, los puentes, las islas, las fiestas... Travesía de París siguiendo el Sena

Atravesar París siguiendo el Sena ofrece miles ocasiones de escursiones sobre el río, las orillas, los puentes y las isla, de día y de noche, en la ribera izquierda y derecha, rozando el agua o dejándose llevar por el movimiento de los muelles. En barco, a pié, en bici, uno gandulea, pasea, hace deporte, cena, baila en las chalanas, holgazanea entre dos exposiciones, pica pica volviendo de las compras o broncea en bañador…Uno respira. Pero siempre acaba siendo deslumbrado por estas orillas que la UNESCO clasificó como patromonio mundial.
 
El Grand Palais y el Petit Palais se asombran en el arco de un puente, pescadores se instalan con sus cañas en la proa de un jardincito, los patos dibujan círculos en el agua, el Louvre se esconde detrás de un barco de crucero, el violín de un músico de la calle invoca Notre-Dame, a lo lejos, y, entre los sauces llorones, aparece la grua de un astillero…
 
El lema de París le viene de su río, fluctuat nec mergitur, cabecea pero no se hunde, y el río desplega la ciudad, desde su cuna, la Isla de la Cité, hasta los muelles renovados de Bercy, río arriba, y la gloriosa Dama Eiffel, río abajo.