Ideas para un primer fin de semana en París

La torre Eiffel, Notre-Dame, los Campos Elíseos… Los infaltables más ensoñadores de una primera visita a París

¡Bienvenido a París! Si está preparando su primera visita a la capital francesa, la ciudad está llena de lugares absolutamente imperdibles y muchas actividades que no puede dejar de descubrir. Disfrutará de una estancia tan maravillosa que querrá volver a visitar París eternamente…

Primer día

 Para empezar el día, la Gioconda del célebre Leonardo Da Vinci lo espera en el Museo del Louvre. No se pierda las muchas otras galerías del museo, que cautivarán a todos los amantes de la historia y la cultura. Saliendo de ahí, disfrute de un agradable paseo por el Jardín de Tullerías, hasta llegar a la famosa Plaza de la Concordia y su obelisco. Si sigue la caminata hacia la Iglesia de la Madeleine y el Teatro de la Ópera, encontrará muchos restaurantes excelentes para satisfacer los paladares más exquisitos. ¿Una sugerencia para almorzar? El Café Marly.

Por la tarde, una excursión en un autocar de Pariscityvision le enseñará lo mejor de la ciudad: una vista panorámica de los monumentos más célebres. Aproveche la parada en el boulevard Haussmann para hacer compras en ese centro de la elegancia que son los grandes almacenes. Desde allí, Montmartre está a un paso: suba a la basílica del Sacré-Cœur.
Para acabar la jornada, el cabaret es ideal. El Moulin Rouge, situado en el conocido barrio de Pigalle, o el Lido, en los Campos Elíseos, serán el broche de oro de la velada.

Segundo día

Es hora de visitar la Torre Eiffel, Trocadéro y el Champ de Mars, un barrio mítico de París presidido por la Dama de Hierro. Al cabo de la mañana, disfrute de un merecido almuerzo, por ejemplo, en el Café du Marché, en la rue Clerc.

Por la tarde, podrá descubrir la isla Saint-Louis y la isla de la Cité, con la catedral Notre-Dame, la Sainte-Chapelle y la Conciergerie. Deambule por los muelles del Sena, mirando pasar los barcos, y déjese tentar por los puestos de libros de los bouquinistes. Siga rumbo al Barrio Latino y al Panthéon. ¡Cuántas emociones y cuántos descubrimientos...!
Y eso no es todo: por la noche, no se pierda un crucero con cena, antes de asistir a un concierto de jazz en el bar Le Petit Journal Saint-Michel.

Tercero día

¿Ya ha llegado el último día? Déjese conquistar por una escapada fuera de París. Visite el Palacio de Versalles y su parque majestuoso. Podrá regalar el paladar en el restaurante La Petite Venise, antes de acercarse hasta el Trianon y la zona del palacio que tenía reservada María Antonieta.

Tres jornadas fantásticas en las que los pases Paris Museum Pass y Paris Passlib' serán sus compañeros de viaje para visitar con total libertad los monumentos imperdibles de París…

El museo del Louvre: una visita de nunca acabar

Le Louvre, Paris © Thinkstock

El palacio del Louvre, antigua morada de los reyes de Francia, constantemente ampliada y transformada desde el siglo XII, se convirtió en museo hace más de dos siglos. Actualmente es uno de los museos más grandes del mundo.

En él podemos contemplar las colecciones del Antiguo Egipto y de la Antigüedad griega y romana, así como pinturas y esculturas del Medioevo hasta el siglo XIX: 35 000 obras en total, entre las cuales destacan la Gioconda, de Leonardo Da Vinci, La Venus de Milo, Las Bodas de Caná de Veronese y otras mil maravillas…

Un universo apasionante al que se puede acceder, desde 1989, por la famosa pirámide de cristal construida en el centro del Patio Napoleón y que, desde 2012, cuenta además con un departamento de artes islámicas.

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La Madeleine: una iglesia y un barrio

L'Eglise de la Madeleine, Paris © OTCP - Amélie Dupont

Esta iglesia sin campanas ni campanario posee unas puertas monumentales de bronce y está rodeada por una galería de columnas de estilo corintio. La iglesia de la Madeleine bien podría confundirse con un templo griego. Y con razón: edificada entre 1764 y 1842, durante cierto tiempo se pensó consagrarla como panteón al triunfo de los ejércitos napoleónicos.

En su interior, podemos admirar esculturas, pinturas, un espléndido mosaico de estilo neobizantino, y escuchar uno de los excelentes conciertos de música clásica que allí se organizan.

Situada en el corazón del París haussmanniano, entre la Plaza de la Concordia y el Teatro de la Ópera, la iglesia dio su nombre a la plaza y al barrio que la rodean, salpicados de tiendas de lujo y de ultramarinos para gourmets.

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Teatro de la Ópera de París: tras los bastidores del Palacio Garnier

Opéra national de Paris © OTCP - David Lefranc

Fue en 1861 cuando Charles Garnier comenzó la construcción del nuevo Teatro de la Ópera, a petición del emperador Napoleón III. El edificio, inaugurado en 1875, destaca por una mezcla exuberante de ornamentos fastuosos, barrocos y eclécticos. Es uno de los símbolos del lujo y de los placeres del París de finales del siglo XIX.

Acompañado por un guía conferenciante, usted podrá visitar todas las maravillas que se esconden tras los bastidores. Una decoración lujuriante y numerosas pinturas y esculturas, entre las que sobresale la célebre Pitonisa, harán de esta visita de una hora y media un momento inolvidable: la rotonda de los abonados, la escalera monumental, la sala de espectáculos, los salones y demás espacios públicos…

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Montmartre: la basílica del Sacré-Cœur y la antigua aldea

Basilique du Sacré-Coeur, Paris © OTCP - Daniel Thierry

Consagrada en 1919, después de que las obras de edificación durasen por 40 años, la basílica del Sacré-Cœur corona con sus blancas fachadas la colina de Montmartre. Para llegar hasta ella, podrá elegir entre el funicular y una de las muchas escalinatas. Desde la cima de la colina, las vistas compensan todos los esfuerzos…

A pocos pasos de allí, la plaza del Tertre y las callejuelas que la circundan ofrecen atracciones y numerosos placeres para el paladar. El “Petit Train de Montmartre” lo llevará a recorrer toda la antigua aldea de la colina. El circuito comienza al pie de la colina, en la plaza Blanche, frente al Moulin Rouge, y lo conducirá hasta el mercadillo Saint-Pierre, pasando por las arenas de Montmartre, los viñedos, el famoso cabaret Le Lapin Agile, etc.

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El Moulin Rouge: la magia del cabaret

Moulin Rouge, Paris  © OTCP - Daniel Thierry

Fundado en Montmartre, en 1889, este célebre cabaret, que inspiró una película no menos célebre, perpetúa el encanto de los cabarets de antaño con su revista “Féérie”, de 80 artistas, entre los cuales figuran 60 Doriss Girls procedentes de todas las regiones del mundo. Sus trajes de plumas, estrás y lentejuelas son confeccionados por los mejores talleres de costura parisinos. Sumados a una escenografía sumamente esmerada y a coreografías excepcionales, esos trajes contribuyen a producir un efecto mágico en los espectadores, que quedan deslumbrados.

Distintas fórmulas incluyen la cena y el espectáculo de revista, o cómo disfrutar de la gastronomía francesa en una sala de estilo Belle Époque, con pinturas murales auténticas, columnas Morris y carteles publicitarios originales, que muestran a los muchos artistas ilustres que actuaron en este escenario mítico, desde Mistinguett a Édith Piaf, pasando por Jean Gabin, Frank Sinatra, Liza Minnelli y muchos otros.

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Los Campos Elíseos: caminar por la avenida más hermosa del mundo

Avenue des Champs-Élysées - Vue aérienne, Paris

«La avenida más hermosa del mundo» mide 1 910 metros de largo y 70 de ancho. Trazada a partir de 1670 e inserta en una increíble perspectiva que va del Louvre al Arco de la Defensa, la avenida de los Campos Elíseos une la Plaza de la Concordia y la de l’Etoile.

Bordeada por contracalles y jardines en su parte inferior, la avenida está llena de tiendas de lujo, salones de exposición, cines, cafés y restaurantes en la parte superior que culmina en el Arco de Triunfo.

Los Campos Elíseos congregan a multitudes en momentos conmemorativos o de festejo. En 1840, desfilaron por la avenida los soldados que traían las cenizas de Napoleón I; en 1944, una masa de parisinos afluyó para celebrar la Liberación de París; en 1998, los aficionados festejaron el triunfo francés en la Copa Mundial de fútbol, y cada año tienen lugar aquí el desfile del 14 de julio y la llegada del Tour de France.

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Torre Eiffel: 10 100 toneladas de leyenda

¿Preparados para el gran ascenso? Construida para la Exposición Universal de 1889, la Torre Eiffel, conocida como «la Dama de Hierro», domina París desde lo alto de sus 325 metros.

Cada quien podrá elegir entre subir los 1 665 escalones o tomar uno de los ascensores… En las plantas 1 y 2, las tiendas y los restaurante son una escala agradable antes de seguir subiendo hasta la 3ª planta, desde la que se podrá disfrutar de unas vistas insuperables.

Los más curiosos podrán realizar la visita guiada de lo que no se suele ver de la torre, «Les coulisses de la Tour Eiffel» (piense en reservar): la sala de máquinas, un antiguo búnker situado bajo el Champs-de-Mars...

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Notre-Dame de París: el corazón mágico de la isla de la Cité

Cathédrale Notre-Dame de Paris au printemps arbre en fleurs, Paris © Thinkstock

Es el kilómetro cero de Francia. En la explanada de la catedral Notre-Dame, una estrella de bronce indica el centro de París, desde el cual se calculan todas las distancias a las demás ciudades francesas. Protegida por los dos brazos del Sena, en medio de la isla de la Cité, la catedral no es sólo el corazón geográfico de París, sino también el histórico.

Este testimonio de la magnificencia de la arquitectura gótica fue construido entre 1163 y 1345. ¡Dos siglos fueron necesarios! Los amantes de los monumentos históricos no se cansan de admirar sus muchas bellezas: portadas finamente esculpidas, rosetones de 13 metros de diámetro, estatuas de santos, gárgolas, campanas monumentales…

Las dos torres de 69 metros de altura reservan a los visitantes más valerosos espléndidas vistas. También se puede bajar a la cripta arqueológica situada por debajo de la explanada, donde las excavaciones han revelado fascinantes vestigios galorromanos y medievales.

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La Sainte-Chapelle: un halo de luces y colores

La Sainte Chapelle, Paris © Thinkstock

A pocos pasos de la catedral Notre-Dame de París, la Sainte-Chapelle ofrece un momento de gracia. Esta joya del arte gótico fue edificada en el siglo XII, en el centro del palacio de la Cité, en la isla del mismo nombre, a petición del rey Luis IX, conocido como san Luis.

Inicialmente, la Sainte-Chapelle había sido construida para abrigar la corona de espinas de Jesucristo, que hoy se conserva en la catedral de Notre-Dame. La capilla está decorada por un conjunto extraordinario de quince vidrieras y un rosetón, que totalizan 600 m2 de cristales que proporcionan a las capillas baja y real del edificio un increíble halo de luces y colores.

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La Conciergerie: palacio y cárcel de reyes

La Conciergerie, Paris © OTCP - Amélie Dupont

El palacio de la Conciergerie, edificado al borde del Sena, fue inicialmente una residencia real, la primera de la capital, elegida por Clodoveo, que se instaló en ella en el siglo VI. Siguió siendo residencia real y sede del poder francés hasta el siglo XIV, cuando poco a poco se convirtió en cárcel de Estado.

En 1793, la reina María Antonieta fue encerrada en una de sus celdas. El nombre de “Conciergerie” hace referencia a una figura importante, el concierge (o conserje), que debía custodiar y velar por el orden general del palacio. Las visitas libres o guiadas le harán descubrir exposiciones temporarias y una reconstitución de las celdas de la cárcel, tal como eran durante la Revolución Francesa.

Ce palais construit en bord de Seine fut d’abord une demeure royale, la première de la capitale, quand Clovis s’y installa au VIe siècle.

Résidence et siège du pouvoir des rois de France jusqu’au XIVe siècle, le palais se convertit peu à peu en prison d’État. Ce sera celle de la reine Marie-Antoinette en 1793. Le nom "Conciergerie" fait d’ailleurs référence à un haut personnage chargé d’assurer l’ordre, le concierge.

Au cours d’une visite libre ou guidée, vous découvrez des expositions temporaires et une reconstitution des geôles de la Révolution française.

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