¡París de locura!

Bon1126 París está lejos de ser una ciudad tranquila... Puede esperar de todo, pues aquí los sueños de los más locos se convierten en realidad con mucha magia, pompa y poesía. Imagine los Campos Elíseos transformados en un inmenso campo de trigo, en tiempo de cosecha, el Pont Neuf envuelto como un regalo por el artista americano Christo o la Torre Eiffel vestida de luz escarlata, con motivo del Año Nuevo chino. Abra bien los ojos, París y sus monumentos se ofrecen al espectáculo…

Otros lugares, otros aires de locura

Aunque su nombre indique lo contrario, el Pont Neuf es el puente más antiguo de París. En el corazón de la capital, esta admirable obra del siglo XVI es uno de los lugares más románticos de París. En 1985, el artista americano Christo, famoso por sus regalos, decidió empaquetar el puente de los enamorados, desde la base de los arcos hasta la punta de las farolas. Se necesitaron 40 000 m² de tela, 13 000 m de cuerda y 12 toneladas de cadenas de acero para realizar esta obra efímera. Del 22 de septiembre al 7 de octubre, los curiosos se apresuraron a ver esta extraña escultura, inmortalizada por los fotógrafos. El 21 de junio de 1994, el Pont Neuf fue de nuevo protagonista, gracias al modisto Kenzo, que lo cubrió de flores.

La noche del 14 de julio de 1990, París vivió uno de los conciertos más gigantescos de Jean-Michel Jarre. Al ritmo de la música electrónica, las torres del distrito económico de La Défense brillaron ante 2,5 millones de espectadores, una multitud que se extendía desde el Arco del Triunfo hasta el Pont de Neuilly. Telas de más de 100 m de altura cubrían las fachadas de las torres a modo de pantallas gigantes. Se lanzaron fuegos artificiales desde la cima y los rayos láser surcaban el cielo. Una verdadera maravilla.

El 9 de junio de 1998, la ceremonia de inauguración de la Copa del Mundo de Fútbol fue un desfile de gigantes. Cuatro gigantes articulados, de unos quince metros de alto, simbolizaban cada uno una parte del mundo y salieron a recorrer las grandes arterias parisinas hasta reunirse en la plaza de la Concordia. Bailarines y acróbatas con trajes increíbles les acompañaron en su recorrido. En esta ocasión, el Obelisco se transformó en Copa del Mundo, con pantallas gigantes a través de las cuales los espectadores podían seguir el avance de los cuatro desfiles. La plaza de la Concordia volvió a ser punto de acogida durante las festividades del paso al año 2000, una gran noria de 60 m de alto, justo en el eje de los Campos Elíseos. La noria siguió en pie durante dos años, ofreciendo unas vistas impresionantes de la capital, tanto de día como de noche.

Para los nostálgicos de la Gran Cosecha en los Campos Elíseos, la Place des Vosges devolvió a París un cierto aire a campo, esta vez con fragancias provenzales. De hecho, del 28 de junio al 1 de julio de 2001, creció un campo de lavanda entre las armoniosas fachadas del siglo XVII. Muchos visitantes pudieron aprender los secretos de la cosecha y la fabricación de la esencia de lavanda.

Ris-plage-2 Finalmente, la operación Paris Plage, iniciada en julio de 2002, se repite cada verano para dar a los muelles del Sena un aire a vacaciones. En la orilla derecha, desde la Tullerías hasta el Puente Henri IV, los ciudadanos invaden las orillas, donde disfrutan de fina arena, palmeras, tumbonas, animaciones musicales y deportivas.