¡París de locura!

Bon1126 París está lejos de ser una ciudad tranquila... Puede esperar de todo, pues aquí los sueños de los más locos se convierten en realidad con mucha magia, pompa y poesía. Imagine los Campos Elíseos transformados en un inmenso campo de trigo, en tiempo de cosecha, el Pont Neuf envuelto como un regalo por el artista americano Christo o la Torre Eiffel vestida de luz escarlata, con motivo del Año Nuevo chino. Abra bien los ojos, París y sus monumentos se ofrecen al espectáculo…

La Torre Eiffel en llamas

-feu-dartifice Entre los sitios parisinos que regularmente forman parte de los proyectos más locos, la Torre Eiffel ocupa un lugar destacado. ¿Acaso no es en sí mismo una locura, con una altura de 324 m? La inauguración en 1889 ya mostró la osadía de París y de los ingenieros franceses al mundo entero. Luego, siempre ha afirmado el gusto por los trajes de luz. De 1925 a 1936 mostró de noche en tres de sus caras la mayor publicidad del mundo, 250 000 botellas multicolores con las que se formaba, con letras gigantes de estilo Art Déco, el nombre de una gran marca automovilística francesa. Se veía a 40 km a la redonda. En 1937, la Torre ofreció a París un gigantesco candelabro, era la Ciudad Luz, 10 km de tubos fluorescentes y 30 proyectores de gran potencia bañaban las estructuras metálicas de azul, blanco, rojo y oro. Verdaderas fuentes de fuego surgían de sus plataformas cada noche.

Para hacer soñar a pequeños y mayores en 1978 se transformó en un inmenso árbol de Navidad, iluminada con 30 000 estrellas. 1995 fue el año elegido por la UNESCO para celebrar la tolerancia. En esta ocasión, el 14 de julio, la Torre Eiffel fue la protagonista de un fantástico concierto gratuito de Jean-Michel Jarre, en el que se mezclaron música electrónica, láser y fuegos artificiales. Parisinos y turistas quedaron maravillados con este regalo.

El 5 de abril de 1997 a medianoche, 1.000 días antes del año 2000, empezó la cuenta atrás gigante, instalada en el 2º piso de la Torre. Los días fueron pasando hasta el 31 de diciembre de 1999 y, a medianoche, tuvo lugar un increíble espectáculo pirotécnico retransmitido por todas las televisiones del planeta. Se consideró la celebración de la entrada del año 2000 más mágica y la imagen de la Torre Eiffel bajo miles de fuegos artificiales todavía está presente en la memoria de todos. De aquél cuento de hadas hoy quedan el faro y su centelleo, formado por 20 000 proyectores, que cada noche hacen que brille como una joya. Finalmente, se cubrió toda de rojo para celebrar el Año Nuevo chino el 24 de enero de 2004, en el marco de las celebraciones del Año de China. Conservó los sorprendentes reflejos escarlata durante 5 días. Cada noche brilla y brilla como un río de diamantes en la oscuridad…