Cancán, ¡anímese a bailar!
Este baile alegre y endiablado es inseparable del mito de las noches parisinas y del ambiente del cabaré, inmortalizado por las pinturas de Toulouse-Lautrec, el cine francés o de Hollywood. Con el desenfreno de las enaguas provocativas, el conocido movimiento de levantar la pierna y la música animada, la alegría comunicativa del cancán no deja de encantar, desde hace casi 150 años, a los espectadores del mundo entero.
De Toulouse-Lautrec a Hollywood
Si hay algún artista que haya sabido reflejar con mucho realismo y emoción el universo de los bailes y los cabarés parisinos, ese es Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). En el año 1890 se sumergió con pasión en la embriagadora agitación de estos establecimientos de noche e incluso les creó carteles. Las pinturas, los bosquejos y las litografías de Lautrec hablan de Montmartre, Pigalle, las chicas del cancán o los burdeles, gestos, muecas, colores y luz cazados al vuelo. Gracias a él, el cancán se expone en los principales museos y el mundo entero puede extasiarse delante de las famosas bailarinas, La Goulue, Jane Avril, que no sólo fueron sus modelos y musas, sino también... sus amantes. El 7º arte perpetúa regularmente su visión dirigiendo los proyectores hacia la folie del cancán y los cabarés. Recordamos el French Cancan de Jean Renoir (1954), donde Nini, lavandera de Montmartre en 1900, se convierte en una gran bailarina de cancán. Más actual, la película norteamericana Moulin Rouge de Baz Luhrmann (2001) transcurre de nuevo en Montmartre y las protagonistas son bailarinas. Un reparto de primera fila, encabezado por Nicole Kidman, decorados y trajes brillantes y una banda sonora suntuosa convierten esta historia de amor entre un poeta y una estrella del cabaré en un éxito internacional, que exalta un poco más el mito de París.
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