París, la locura de las joyas

Bon1130 París es eterno, como los diamantes y los tesoros de arquitectura que brillan en la noche, igual que las obras maestras de la alta joyería. Declararse con una joya o sencillamente regalársela uno mismo supone también estimular el talento de los jóvenes creadores que lanzan al mercado adornos menos valiosos pero muy bonitos.

París, joyero de joyeros

Ace-vendome Puede disfrutar de un «desayuno» con diamantes en la plaza Vendôme, sublime joyero de estilo Grand Siècle en el que se esconden los joyeros más reputados. ¡Un verdadero regalo de oro, plata, perlas y piedras preciosas para sus ojos! A continuación déjese llevar por la elegancia de la calle Faubourg Saint-Honoré, alrededor de los Campos Elíseos. Los paseantes no acuden sólo por el prestigio de los grandes nombres, sino también por la creatividad desbordante de estos artistas joyeros. En sus manos, las piedras y metales preciosos toman vida para convertirse en arabescos, algas, vegetales, animales, encajes y esculturas. Se imaginan formas elegantes, contemporáneas, inéditas, para que todo el mundo encuentre la joya que se adapta a su personalidad y subraya su belleza.

Joux Tanto los grandes joyeros como los jóvenes creadores se reúnen en salones muy concurridos, verdaderos escaparates del oficio. Los profesionales conocen bien «BIJORHCA», el salón internacional reservado y dedicado a la joyería clásica o de fantasía, la relojería y a los accesorios de moda. Aquí se encuentran los nuevos prodigios y se deciden las tendencias de los próximos meses. El público puede acceder al salón los días «Journées des Joailliers Créateurs» y descubrir el origen de su inspiración. Toda la imaginación y la fogosidad de los jóvenes talentos se expresan en los materiales y las formas más inesperadas: plástico, cristal, plumas, cuero, tejidos y todo tipo de metales, que no tienen por qué ser metales preciosos. Demuestran que París es más que nunca una ciudad que deja volar libremente la fantasía y la extravagancia. Con las nuevas tendencias o la llegada del piercing, la joya se desliza por todo el cuerpo y ofrece a los inventores nuevos campos de expresión. Está claro que los virtuosos de la joyería no dejarán de sorprendernos jamás.