Vinos de Francia

Bon1146

Desde hace miles de años el hombre cultiva la vid y ha aprendido a seleccionar las cepas y adaptarlas a la tierra y al clima. Esta relación íntima entre el hombre y la naturaleza da origen al vino, ambrosía de dioses y reyes. A lo largo de todo el año en los bistrots, restaurantes, brasseries y cafés de barrio de París encontrará vinos, tanto conocidos como por descubrir. Este dossier le guiará por este universo increíblemente rico.

Dossier elaborado con la colaboración del Museo del Vino y Mme. Josse.

El vino blanco

Se puede obtener vino blanco, tanto a partir de cepas blancas (blanco de blancos), como a partir de uva tinta. La diferencia fundamental con la vinificación de los vinos tintos es que el vino blanco procede directamente del zumo de uva puro. Como el colorante se encuentra en la piel tan solo hay que conservar el zumo sin la misma. Por ello se prensa directamente la vendimia a fin de separar el zumo de las partes sólidas. El vino blanco es el resultado de la fermentación del mosto solo. A continuación, se desfanga el mosto (se eliminan las partículas en suspensión). Esta operación es muy importante para la calidad del vino. El mosto desfangado fermenta alrededor de los 20°. La fermentación maloláctica no siempre es necesaria, como en el caso de los vinos tintos. Los vinos blancos, en su mayoría, son jóvenes. Deben conservar el nerviosismo y el frescor de la acidez. Muy similar a la vinificación de los vinos blancos secos, es la de los vinos suaves, que tiene de conservar los azúcares naturales.