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Vinos de Francia
Desde hace miles de años el hombre cultiva la vid y ha aprendido a seleccionar las cepas y adaptarlas a la tierra y al clima. Esta relación íntima entre el hombre y la naturaleza da origen al vino, ambrosía de dioses y reyes. A lo largo de todo el año en los bistrots, restaurantes, brasseries y cafés de barrio de París encontrará vinos, tanto conocidos como por descubrir. Este dossier le guiará por este universo increíblemente rico. Dossier elaborado con la colaboración del Museo del Vino y Mme. Josse. Armonías y sabores
Las combinaciones de comida y vino tinto son infinitas, pero se basan en una regla: cuanto más pesado sea el plato, más fuerte debe ser el vino. Así pues, los patés, carnes y estofados casan perfectamente con los vinos fuertes. Si se sirve con quesos, su gusto no debe matar al vino que los acompaña. Los vinos blancos secos afrutados son los mejores aperitivos que se pueden servir. En Francia disponemos de una amplia gama para escoger: Chablis, Petit Chablis, Saint-Véran, Pouilly Fuissé, Sancerre, Pouilly Fumé, Muscat, etc. Ya se trate de un vino redondo, seco, con buqué o más suave o blando como Gaillac, Chaumes, Bergerac u otros Sauternes… según su frescor o potencia, siempre responderán a su paladar. Los vinos blancos secos, con un gran margen de adaptación, acompañarán el inicio de la comida según el plato de que se trate. Un Entre Deux Mers, un Pouilly ahumado, un Menetou Salon, maridan bien con el marisco. Los vinos de Alsacia, más aromáticos, son perfectos con quiches y choucroutes. Con más buqué, los grandes Bourgogne blancos, los Graves de Pessac Léognan, son vinos de degustación que armonizan con las recetas elaboradas, el pescado en salsa, los caracoles, el bogavante… No hay que olvidar que los vinos blancos hacen maravillas con los quesos. Un pequeño queso de cabra es la unión típica pero si busca nuevas sensaciones recurra a un queso blando. Los vinos suaves, blandos o licorosos, han ganado terreno en nuestras degustaciones estos últimos años. Un Pacherinc du Vic Bilh, un Jurançon, un Sauternes, un Saussignac, un Quart de Chaumes, los Vendanges Tardives o los Grains Nobles de Alsacia se unirán con elegancia al foie-gras, al roquefort y a los postres de chocolate…
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