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Costumbres
¿Qué es un parisino? ¿Y una parisina? Los clichés los describen como gente que siempre tiene prisa, estresada o arrogante, aunque su imagen se confunde también con la del francés seductor, vividor y romántico. Pero «domar» al parisino no es tan difícil. Usos y costumbres de la vida parisina
En cualquier estación, el parisino es un vividor a quien le gusta hablar con sus amigos o colegas en los cafés, sale a menudo de noche para probar un restaurante nuevo, ir al cine o al teatro. El fin de semana, reserva sus noches para los bares o los clubes de tendencias. Por encima de todo, aprecia el café de la mañana, antes de ir a trabajar, en la barra de su bar preferido o en una terraza, leyendo las últimas noticias. Para entablar contacto con éxito con los parisinos en las tiendas, restaurantes, cafés o sencillamente para preguntar por una dirección, no dude en emplear su mejor sonrisa y utilizar las palabras clave: «bonjour», «s’il vous plaît», «merci». Unas palabritas en francés serán muy apreciadas, aunque no hable el idioma. El esfuerzo se verá recompensado y con su acento cautivará a todo el mundo. Y verá que el parisino sabe ser cálido... No se sorprenda si ve que los hombres y mujeres se saludan dándose 4 besos, es una práctica corriente y una señal de amistad. Aunque un buen apretón de manos también se aprecia cuando todavía no se ha alcanzado cierto grado de intimidad, o para agradecer a un vendedor o un agente especialmente servicial. Los peatones deben estar atentos a automóviles, bicicletas y patines, pues los parisinos suelen tomarse libertades en cuanto a seguridad vial se refiere. Mire dos veces antes de cruzar una calle y no ignore, como hacen ellos, los pasos de cebra y los semáforos. A cualquier edad, los parisinos disfrutan cruzando en el último minuto. ¡No intente imitarlos! |