Arquitectura de París

Bon1118París de piedras y de sueños

La historia de París se puede leer en las piedras y en los libros... Una increíble concentración de estilos que no dejará indiferente al paseante atento. La Antigüedad ha dejado termas y un circo romano en la ciudad. La Edad Media sigue presente en el campanario románico de Saint-Germain-des-Prés y la delicadeza de la Santa Capilla demuestra el milagro del gótico. París también tiene el clasicismo del Gran Siglo, con sus cúpulas y frontones, el sueño de lo antiguo que acariciaba el Renacimiento. Le seducirá el eclecticismo del Segundo Imperio, las innovaciones de Haussmann y la arquitectura metálica celebrada por la Torre Eiffel, punta de lanza del Art Nouveau. El Art Déco no se queda atrás y su modernidad anuncia los futuros emblemas de cemento y cristal de una ciudad que se renueva sin cesar.

El impulso gótico

Sace-ND Se divide en tres periodos: el gótico temprano del siglo XII, el gótico radiante de los siglos XIII y XIV, y el gótico flamígero del siglo XV.

En el siglo XII, las iglesias empiezan a ser más espaciosas y más altas, aunque las paredes siguen siendo gruesas y las aberturas pequeñas. Es la revolución del arco apuntado y la bóveda de crucería u ojival, soportada desde el exterior con arbotantes. La nave de Notre-Dame es el mejor ejemplo de este periodo.

Tel-de-sens El gótico radiante corresponde al apogeo de este estilo arquitectónico de pináculos afilados, ligereza y luz. Grandes ventanales y rosetones en las vidrieras tornasoladas se abren en las paredes, que no son más que ligeros apoyos lanzados hacia el cielo. La Santa Capilla o el transepto y el coro de Notre-Dame son las joyas de este periodo, que también cuenta con un destacable ejemplo de arquitectura civil, la Conciergerie, antiguo Palais de la cité, con su Salle de Gens d’Armes.

Finalmente, el gótico flamígero, con sus encajes de piedra, arcos conopiales y bóvedas de nervaduras complejas, anuncia el fin de la Edad Media y la llegada del Renacimiento. Invade las iglesias de Saint-Merri, Saint-Séverin o Saint-Germain-l’Auxerrois, aunque también se manifiesta en los hoteles de Cluny y Sens, ornamentados con tragaluces trabajados, ventanas y balaustradas finamente esculpidas.