Arquitectura de París

Bon1118París de piedras y de sueños

La historia de París se puede leer en las piedras y en los libros... Una increíble concentración de estilos que no dejará indiferente al paseante atento. La Antigüedad ha dejado termas y un circo romano en la ciudad. La Edad Media sigue presente en el campanario románico de Saint-Germain-des-Prés y la delicadeza de la Santa Capilla demuestra el milagro del gótico. París también tiene el clasicismo del Gran Siglo, con sus cúpulas y frontones, el sueño de lo antiguo que acariciaba el Renacimiento. Le seducirá el eclecticismo del Segundo Imperio, las innovaciones de Haussmann y la arquitectura metálica celebrada por la Torre Eiffel, punta de lanza del Art Nouveau. El Art Déco no se queda atrás y su modernidad anuncia los futuros emblemas de cemento y cristal de una ciudad que se renueva sin cesar.

El eclectismo del Segundo Imperio

Enue-opera El espíritu del Renacimiento y del Clasicismo se actualiza. La ampliación del Louvre y sobre todo la Ópera, construida por Charles Garnier a partir de 1861, son los principales ejemplos, y más monumentales, de esta síntesis. Este estilo, donde la ornamentación tiene un papel destacado, también la encontramos en los miles de edificios haussmanianos.

Desde el inicio del reinado de Napoleón III en 1852, el prefecto Haussmann se encarga de excavar amplias arterias rectilíneas, como la avenida de la Ópera o el bulevard de Sébastopol, para facilitar la circulación y dificultar las barricadas. A lo largo de estos grandes ejes, construye inmuebles residenciales burgueses de 5 o 6 pisos. Re-du-nordParalelamente, asistimos al desarrollo de la arquitectura metálica, representada por los pabellones de Halles y la iglesia de Saint-Augustin, dos obras de Baltard, o también la estación del Norte.